No me dejan comer solo

Carles Sans El Periodico - No me dejan comer solo

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Para algunos representa una especie de derrota social. Para mí es un placer, y se aprende mucho de los demás

‘Estupor y temblores’ es el título de una novela de éxito escrita por Amélie Nothomb en la que nos cuenta que eso es lo que debía sentir un ciudadano japonés ante la presencia de su emperador. Hoy he sentido algo parecido cuando he leído en la prensa el siguiente titular: «Restaurantes de Barcelona impiden sentarse sin acompañantes». En el artículo que lo acompaña, un señor cuenta que en tres restaurantes distintos no le dejaron ocupar una mesa si iba solo. ¿Debe ser eso aceptable?

Hace ya unos cuantos años que son cada vez más las personas que deciden acudir solas a un restaurante. Esta es una sociedad en la que cada vez hay más gente que vive sola. Yo mismo me he pasado la vida trabajando de gira por el mundo, y a pesar de que muchas veces he compartido mesa con mis compañeros de Tricicle, la verdad es que muchas otras comíamos por separado.

A diferencia de lo que piensan algunos, para mí comer solo es un placer. Comiendo solo se aprende mucho de los demás. Si estoy en ‘modo observador’, llega a mi mesa una conversación, a veces muy curiosa, con la que después me inspiro para mi espectáculo. Si prefiero abstraerme, suelo compatibilizar un libro y el bocado. Comer solo es un placer si se sabe estar con uno mismo. Sin embargo, para algunos representa una especie de derrota social. En una encuesta que corre por las redes se pregunta si alguna vez el encuestado ha comido solo. Un 10 % responde que afortunadamente nunca.

Recuerdo un camarero de un establecimiento de Logroño que me manifestó su asombro al ver una persona «famosa como usted» almorzando sola. Recuerdo que me preguntó: «¿Comerá usted solo?». Le dije qué sí y añadió con cierto tono de decepción: «Qué raro. A ustedes los famosos siempre les imagino rodeados de mucha gente». Espero que esta costumbre de no permitir reservas a quienes vamos a comer solos no se propague, porque de ser así habría que empezar a preguntarse si es legalmente posible, no vaya a tratarse de una injusta marginación.

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