Perdón, perdón, perdón…

Carles Sans - El Periodico - Carles on stage

Pido perdón por si algún lector se molesta por algo que vaya a escribir a continuación en este artículo en el que no pretendo molestar a nadie.

Qué tiempos estos en que hay que pedir perdón constantemente por temor a que alguien se sienta ofendido por lo que uno diga. Yo, por si las moscas, pido perdón por si algún lector se molesta por algo que vaya a escribir a continuación en este artículo en el que no pretendo molestar a nadie. Lo que aquí escribo es una opinión, la de una persona a la que han propuesto que escriba libremente, sin ofender a nadie, algo que tal y como vamos viendo empieza a ser imposible porque ya ningún tema resulta inocuo a los ojos de según quien.

Si bien me parece justo que se vaya tomando conciencia de lo delicado que es comentar según qué cosas sobre colectivos socialmente estigmatizados y en los márgenes de la aceptación pública, ya fuere por motivos de raza, condición física o sexual, también vemos que ese reparo se ha ido extendiendo hasta infinidad de cuestiones y para tantos colectivos que poco a poco va siendo muy arriesgado opinar públicamente de lo que sea. Pese a que en algunos entornos como la red X hay personas sin escrúpulos que lanzan auténticas barbaridades escudándose en el anonimato, en otros, como un periódico, uno ha de asumir lo que firma, y si además la firma es de alguien públicamente conocido, la precaución se ha de extremar, salvo que quieras pasar en segundos a ser pasto de los insultos más descarnados por parte de aquellos que se arrogan la autoridad de pautar lo que está bien y lo que no.

Dicho esto, ahora ya me tocaba entrar en materia sobre el asunto sobre el que hoy quería escribir, y que de seguro alguno se hubiese sentido ofendido, pero lamentablemente observo con estupor que con tanto preámbulo me he quedado sin espacio, así que nada. Por lo único que puedo pedir perdón hoy es por no haber entrado en lo que quería opinar, un error por el que en algún lugar a más de uno, muy probablemente, le sentará muy mal y le habré de pedir perdón.